sábado, 1 de diciembre de 2012

¿Está cerca el fin del SIDA?


Hoy día 1 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las Respuestas contra el VIH. Son muchos los Estudios e Investigaciones que se llevan a cabo desde alejados puntos del planeta, pero por el momento, el virus del VIH aún sigue siendo según la Organización Mundial de la Salud, “uno de los más graves problemas de salud pública del mundo”.

2012 tampoco será el año en el que se erradique el virus del VIH. Como señala Gottfried Hirnschall, Director del Departamento del VIH/sida de la OMS: “el progreso mundial de la respuesta a la infección por VIH no tiene paralelo, pero es vital seguir invirtiendo”. A pesar de los avances que se han llevado a cabo durante la última década, una vacuna efectiva aún tardará en llegar. Por ello es vital mantener y aumentar las investigaciones.
El Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) está lejos de desaparecer. Por ello, médicos, investigadores y organizaciones gubernamentales han planteado actuaciones desde tres distintos frentes: la prevención, la eficacia en la detección y, por último, el tratamiento.
El primer paso es la concienciación, aunque pueda resultar lejano- bien es cierto que la mayor parte de la población afectada reside en África- en España hay entre 130.000 y 150.000 personas con VIH. El Ministerio de Sanidad nos recuerda las tres formas de transmisión del VIH: la vía sexual, la vía sanguínea y la vía madre-hijo, de manera que se sepan cuáles son las prácticas de riesgo y cómo prevenirlas para reducir el número de infecciones. Es asimismo importante difundir la prueba del VIH, que es sencilla, segura y eficaz; ya que, como señala el Dr. Jorge Del Romero Guerrero,

Coordinador del Centro Sanitario Sandoval (Madrid): “El diagnóstico precoz es clave para la reducción de las prácticas de riesgo y el adecuado acceso a los tratamientos y cuidados específicos.”
Actualmente en España, el 46% de los casos se detectaron en un diagnóstico tardío. Sin embargo, investigaciones como la “Visconti cohort” buscan controlar la infección lo antes posible: si el tratamiento comienza lo más próximo al inicio de la infección, los niveles del virus en sangre son tan bajos que impiden al cuerpo desarrollar SIDA, y, por tanto, pueden abandonar la medicación. Esto hace vislumbrar un haz de luz entre tanta oscuridad. Durante el Congreso Mundial del SIDA en Washington el pasado mes de julio también se expusieron dos casos más en los que parecía haber una cura: dos hombres afectados con VIH y también con cáncer en el sistema linfático fueron tratados combinando quimioterapia con la terapia antirretroviral tras un trasplante de médula. Tras el tratamiento, las células donadas sustituyeron a las infectadas de manera que ambos pacientes vencieron tanto al cáncer como al virus del VIH.
Estos casos llaman a la esperanza. Son diversas las investigaciones que se llevan a cabo en todo el mundo para poner fin a la epidemia. Los primeros avances en medicación pasaron de la zidovudina (el primer tratamiento antirretroviral que retarda que se propague la infección dentro del organismo) a diversos inhibidores (transcriptada, proteasa...), cuya función era atacar al virus por diversos frentes para mermar su capacidad letal. Esto convierte al VIH en una enfermedad crónica controlada, pero aún sin posibilidad de ser erradicada completamente. En este punto nos hallamos actualmente. Son diversas las investigaciones y abarcan ámbitos muy dispares. La Fundación para la Investigación y la Prevención del Sida en España presenta algunas investigaciones novedosas en 2012: busca una simplificación del tratamiento antirretroviral, estudia la relación del virus de la Hepatitis C (VHC) con VIH y evalúa la supervivencia de pacientes con VIH tratados por trasplante renal en España. Expertos del Programa Sida y del área de VIH del Population Council de Nueva York han conseguido los primeros datos de la eficacia de un microbicida en forma de anillo vaginal que previene la transmisión del VIH.
Sin embargo, el principal foco para acabar con el VIH son las vacunas. La opinión científica general es que estas vacunas son una meta alcanzable. La vacuna ideal sería económica, fácil de transportar y administrar en el organismo humano y que no requiriera casi esfuerzo. Según datos de la revista Nature, la eficacia de la vacuna RV144 contra el VIH oscila entre un 30 y un 80% dependiendo de la variación genética de los virus. Pero aún están por desarrollarse otro tipo de vacunas. Desde el Consejo Internacional de Organizaciones con Servicio en SIDA (ICASO), explican la peligrosidad del VIH y por qué resulta tan complicado encontrar una vacuna eficaz: el VIH hace algo que no hace ningún otro virus conocido por el hombre: ataca y secuestra las células CD4, las células defensoras más importantes del sistema inmunológico, de manera que el virus no se identifica como un intruso en el organismo y puede propagarse.
Los últimos estudios publicados en Nature buscan controlar la replicación del virus en la fase en la que ya se ha vuelto crónico. En varias pruebas realizadas con macacos, la inyección de células CD8+ (Nef-specific y Vif- specific) pueden controlar en estos animales, la propagación del virus.
De las vacunas que conocemos actualmente, aún quedan áreas de exploración que pueden dar lugar a curas para el SIDA, como por ejemplo, las vacunas enteras inactivas, que consisten en matar el agente causante de la enfermedad a través de sustancias químicas o calor. Esta es una de las áreas menos exploradas, según ICASO. Otras, como las vacunas vivas atenuadas (para que el organismo aprenda a responder ante el virus debilitado) no son aplicables, ya que el VIH puede mutar de forma virulenta.

Mientras la ciencia avanza en sus investigaciones, la sociedad debe aprender a tratar el problema. En muchos casos aún existen problemas de discriminación contra colectivos homosexuales o contra población inmigrante. En muchos otros casos el virus se descubre tarde por un obstraccionismo social que desnaturaliza hacerse la prueba del VIH. Quizás los ciudadanos no podamos erradicar el VIH, pero sí podemos contribuir a reducirlo.


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