domingo, 23 de diciembre de 2012

Dangerous game

[El plano es completamente negro]
Se oye una voz de hombre, grave y penetrante.
- Empieza por decirme toda la verdad.

 [Pasamos del plano negro a estar deslumbrados por la luz que entra por la cristalera del fondo. Es una luz azulada y fría, propia de un día de invierno. Dos hombres están sentados, muy cerca, el uno frente al otro, en una oficina. El primero, el que acaba de hablar, lleva la corbata perfctamente anudada al cuello, se ha quitado la chaqueta, que ahora cuelga del perchero a la entrada de la sala. El segundo tan solo lleva la camisa, sin corbata, se ajusta las gafas que se resbalan suavemente por la nariz mientras mira descuidado por la ventana a la vez que expulsa el humo de un cigarrillo muy fino.]

- El dinero no existe.- Dijo el hombre por fin. -No salían las cuentas. No salen. Es imposible. Lo cogimos en negro. Tenemos demasiadas casas que no se venden, y eso que ya hemos sacado todo lo bueno.

- Eres rematadamente gilipollas, Alfonso. - Le contestó el otro sin miramientos -¿Y los pensionistas?
- Pues no todos se adhirieron al fondo, Gonzo. No todos quisieron...
[Gonzo se levanta de golpe y busca una carpeta gruesa en el archivador, la lanza despiadadamente contra la mesa de madera del escritorio]
- ¡Maldita sea, Alfonso!¿Tus secretarias no los llamaron? ¿No les ofrecisteis el juego de sartenes, el móvil estúpido de números grandes?
[Alfonso mira a su superior, atónito]
- Gonzo, no quisieron. Ya está. Esta gente tiene familia, hijos en paro, nietos, ganas de viajar...
[El jefe parecía no entender. Se empezaba a enfadar de verdad con la imbecilidad y la condescendencia del jefe de la sección de Alicante.]
- ¡Estamos en la puta quiebra, Alfonso!¡A ver si te enteras!¡Me dan igual los planes de esa gente! Tendrían que hundirse con nosotros. Si caemos, cae España detrás...
[Alfonso empezaba a sentirse mitad incómodo, mitad intimidado por la actitud de Gonzo, al que apenas conocía de un par de reuniones familiares. No quería engañar. Ya bastante sacaban de los intereses por no hacer nada, ya bastante tenía por haber aceptado pagos en negro porque eran personas influyentes... ]
- Gonzo, podemos hacer las cosas bien. Bajar el stock. Volver a regular las reservas. Aumentar el crédito a los insolventes para que puedan pagar a más largo plazo...
- ¡Y un cojón!- Lo interrumpió estrepitosamente- Que vendan lo que tengan y que paguen. Que paguen ya. Que esto se va al garete. ¡Maldita sea!¿Quién tiene dinero en este puto pueblo?Llámalos, haz que los llamen, véndeles acciones, pero que no sepan que estamos en quiebra...
[Alfonso salió de la oficina avergonzado. Gonzo sacó de su chaqueta una petaca y bebió dos amargos sorbos de licor y se quedó pensativo, mirando cómo se movían ligeras las nubes.]


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