Había vuelto a desaparecer. Aunque a eso Luis ya se había acostumbrado. A veces Paula se saturaba de las largas conversaciones nocturnas, de los horarios compartidos con su mujer, de las mentiras a medias. Y entonces desaparecía, en silencio, como sin querer dejar el rastro de una existencia demasiado banal o demasiado frágil.
Entonces Luis volvía a hacer su vida cotidiana con Helena. Apuntaba cuando debía ir a recogerla al aeropuerto con un ramo de camelias, las fechas de sus conferencias, los sitios donde estaría firmando libros por la ciudad para acercarse a sorprenderla, las cafeterías que servían tortitas con sirope de dulce de leche.
Y en todo ese tiempo, le daba el espacio necesario a Paula para dar toda la vuelta, salir de la sombra, desenfadarse con él y maldecirse a sí misma, y volver a escribirle.
A veces tardaba más semanas. A veces le escribía embriagada por el alcohol. A veces era de noche, y otras de madrugada, pero Paula siempre volvía. Si no, él procuraba el encuentro casual en la cafetería donde solía sentarse a trabajar, la invitaría a una cupcake rebosante de merengue, de tarta de zanahoria y con una figurita de conejo de azúcar en la cúspide y un café con hielo. Se sentaría y charlarían, y pronto todo volvería a estar como antes.
Pero esta vez Paula no volvió.
El vuelo de Helena salía dirección a las Américas, y no regresaría hasta después de un par de semanas. Conferencias, asesorías y nuevas capitales latinas del emprendimiento y la innovación. Luis volvió a casa y marcó el número de Paula. Se arrepintió enseguida y miró su última conexión a WhatsApp: hacía diez minutos.
Agarró su cazadora beige y bajó a la calle. Apresurado, sorteó el tráfico en las pequeñas calles de Malasaña para llegar a la cafetería de siempre, donde JuanMi y Julia le dieron los buenos días con una sonrisa. Cuando les preguntó por Paula, le dijeron que hoy ya se había tomado el café, para llevar y que ya se había marchado, pero no supieron decirle a dónde.
Luis salió del bar en una mezcla entre inquietud y desasosiego. ¿Y si no la volvía a encontrar? ¿Y si desaparecía para siempre? ¿Y si le había pasado algo?
¿Y si estaba con otro?
No hay comentarios:
Publicar un comentario