viernes, 16 de noviembre de 2012

Mientras duermes

Seguramente lo hiciera mientras duermes. Me enfudaría los vaqueros, y se me engancharían tontamente en el gemelo, como siempre. Te darías una vuelta buscando mi cuerpo a tu lado en la cama, pero te reconfortarías al no saber si estamos en Madrid. El jersey me devolvería el calor que habría perdido desde que salí de tu cama. Y pensaría una y mil veces volver a desvestirme, agarrarte la mano, acoplarme entre tu cuerpo, entre tus sábanas. Sería demasiado ruidoso calzarme ya los tacones. Andaría de puntillas por el pasillo, con los pies fríos, hasta la entrada. Me quedaría por unos instantes allí en el hall, esperando, a ver si te dabas cuenta de que había desertado mi huequito en tu cama, por si pasabas la mano por las sábanas buscando mi piel, por si...
Dos coches pitarían y me olvidaría de los por si acasos. Creo que no me olvidaría de las dudas, de tus palabras, de tus marcas en la piel. Me vendrían a la memoria las mil y una imágenes de lo rápido que ha pasado todo, de lo que habría sido, de los quizás, del futuro. Y allí, en medio de la oscuridad, encima de unos tacones de 15 centímetros, me plantearía otra vez si seguir la dirección hacia la puerta o si volver en el sentido contrario, quitarme los tacones, el jersey y que los vaqueros se me engancharan otra vez en el gemelo...

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