El aire de oriente agita la marea de gente desde la
Plaza de España por la Gran Vía. Banderas de la República ondean
bajo un cielo que se cubre de nubes por momentos. Los pasos acompasan
alegres el ritmo de los cánticos y cancionzuelas satíricas de un
omnipresente espíritu 15M hacia el destino final: Neptuno, El
Congreso. Jóvenes con rastas, chicas rubias, estudiantes en vaqueros
y sudaderas negras, treintañeros con camisa, parejas de mediana edad
que sostienen sus manos en la marcha. El descontento político es de
jóvenes y mayores, de hombres y mujeres, de trabajadores y parados,
de indignados.
(...)
Cada vez se vuelve más
difícil el acceso: barreras policiales custodian y cierran el paso.
Las calles del centro están plagadas de dispositivos de seguridad,
de policías armados con porras, con cascos que ocultan las caras,
con ese uniforme azul marino tan anodino, tan sobrio. Cuatro hombres
bastan para bloquear un acceso por una bocacalle, por dos, por
cualquier acceso de Sol a Neptuno. Las mareas de gente se escurren
sin sobrepasarlos. Cantan, los bordean, alzan las manos en un grito
ahogado.
El perímetro de la
Plaza Canalejas está cercado. Apenas una calle la separa de los
Leones, y cada vez entra más gente. La luz de las farolas alumbra a
más jóvenes que se aglutinan en la Plaza. Al caer la noche el
ambiente se caldea. Los más cercanos a la barrera policial se
mueven. Intentan avanzar, empujan y empieza la contención. Los
inicios pacíficos se transforman en palos contra la población
civil. Lo que empieza como una pacífica protesta se convierte en
batalla campal que enfrenta a policías y civiles hacia las 9 de la
noche.
IPS: "Crónicas del 25S"- From: "La Revolución"
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