Devorar la oscuridad de la noche
que amanezca y bailemos al son de las farolas.
No había nada abierto
nada cierto
nada importante.
Embriagados de alcohol de colonias
del humo de cigarros ajenos
recorremos la Gran Vía desierta una mañana de domingo.
Dueños del mundo
que no te detengan mis tacones
que no te atormenten mis miedos
sostén mis "no puedo"
mis "no debería";
recuérdame cómo solíamos volar cometas
jugar a castillos y princesas
que entre tu seguridad y tus palabras
se va haciendo de día.

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