El viento le alborotaba la melena salvajemente. Rugía a través de los cristales, arrancaba hojas de los árboles, tambaleaba el mundo. Un silbido mudo, una caricia árida, un frío otoñal. Una manta y dos infusiones para ver anochecer por la ventana.
El viento baila etéreo, ligero, indomable. Arrasa, arranca, barre, descoloca, no entiende, no se detiene.
Anoche la energía eólica abasteció el 60% de la energía en España.

No hay comentarios:
Publicar un comentario