domingo, 27 de julio de 2014

Era una tarde corriente en la Comisaría de Madrid Centro

Madrid, 24 de julio. 20h. 35º.

Sonó el teléfono con su irritante timbre. Entre sudores que huelen a desodorante del Mercadona, César se acercó para contestar la llamada: un edificio en el centro. Una casa de esas viejas.
- Enseguida voy.
Salió a la puerta e inmediatamente una ola de calor sahariano le azotó la cara y el cuerpo indiscriminadamente. Se puso el casco y se subió a la moto.

Qué absurdo. Otra vez aquí al centro. ¿Será una viejita en apuros? Puto Madrid. Puto verano. El uniforme negro le oprimía a la vez que atraía más el sol. Viajaba en moto. Solo. Siempre solo por las calles de un Madrid desierto en verano. Menos en Lavapiés. Que siempre hay que perseguir a algún hijo de puta. Puto distrito centro. Puto trabajo de mierda en las calles "sirviendo al ciudadano". En la oficina se había quedado Julián (Carabanchel, 1982), de su misma promoción pero con más titulación escolar, atendiendo a "guiris" a las que habían robado en la calle Huertas. "Guiris" de esas rubias y de piel rojiza por el sol de España, de anuncio, que habían llegado apuradas sin cartera ni documentación a su hotelito en Huertas. Y luego estaba él. Yendo a un edificio viejo aún no sabía a qué...

Aparcó la moto en la acera y llamó al timbre.La fachada estaba pintada de un color rosa, ñoño, como una casa de muñecas de niñas. En la puerta del edificio pudo ver su fecha de construcción: 1889. ¡La ostia!- pensó- igual hasta se derrumba esta cochambre en servicio. Escribió a Julián por Whatsapp: "Tío, me ha vuelto a tocar un puto edificio del centro de estos viejos. Me cago en ros. Unas cañitas luego, macho."

Le abrieron la puerta. El descansillo era amplio, y unas escaleras bastante inclinadas lo separaban del 1ºE, donde estaban los otros cuatro policías. Subió. Los escalones de madera no se quejaban de su paso. Llegó al fin con sus compañeros al estrecho rellano del primer piso. Allí estaban otros cuatro, junto con una señora de unos cuarenta años bien arreglada: tacones, falda tubo y mechas rubias. Las puertas de varios pisos de esa planta estaban abiertas. Móviles en mano.


Abrió el grifo con la mano derecha sudorosa y apenas pudo comprobar que caían dos gotas al vaso que había depositado. Se acercó al baño y abrió el grifo. Tampoco corría agua. Él seguía dormido, acurrucado en las sábanas, y aún no se había enterado de que estaban sin agua.
-Un corte programado-  pensó, -Nunca nos enteramos de nada. Han cortado el agua hoy y no nos hemos enterado de nada. ¡Hay que ver!
Igual era la obra de arriba. El dueño del edificio había decidido restaurar los dos últimos pisos viejos que quedaban en el edificio y hacerlos dos apartamentos nuevos de alquiler: uno para los "eternos inquilinos", una entrañable pareja de ancianos que vivía en el edificio desde la posguerra y otro para alquilar. Dobles beneficios, casa nueva.

Abrió la nevera. Aún quedaba una jarra de agua fría que les permitiría sobrevivir unas cuántas horas hasta que volvieran a reestablecer el agua...

Bajaban por las escaleras cuando oyeron un revuelo en el rellano de la primera, cinco policías uniformados acompañaban a una señora que se tambaleaba en unos tacones altos. Huele a boys y a despedida de soltera. La mujer, rubia, manoseaba inquieta su teléfono móvil. Tenía las cejas depiladas en una fina línea. Una línea que no cubría del todo la inmensa longitud de su ojo.
- ¿Qué ha pasado?- preguntaron al bajar
- Al vecino del primero se le está saliendo el agua. Y el agua gotea y cae a mi oficina- contestó la mujer. Trabajaba en el Banco Español, justo debajo de 1º E.

Los policías se movían con alboroto. Llamaban, se cuchicheaban entre sí. Bajaban y subían al bajo. Parecía que no sabían qué hacer...

Raquel marcó el número de nuevo, por décima vez en la tarde. Una trabajadora del banco la había llamado porque le estaba goteando el techo y al parecer venía del piso de Ignacio, el 1ºE. Había llamado al timbre, pero solo oyó reverberar el eco de su llamada por paredes diáfanas. Ignacio viajaba, a menudo, y casi siempre que estaba en Madrid no pasaba mucho tiempo en casa. Daba clases de yoga, practicaba meditación al alba en el parque del Retiro y salía a correr muy temprano los domingos. Raquel lo veía a veces, y la había invitado a un té exótico en alguna ocasión mientras le contaba su excitante vida de artista bohemio.
Ignacio no contestaba. Ni al timbre, ni al teléfono. Probablemente no estuviera soportando el calor de Madrid. Probablemente ni siquiera estuviera en España.
Antonio, el marido de Raquel, tampoco contestaba. Se había ido unos días al pueblo, a Navarra, de donde eran ellos, para despejarse un poco del calor y ajetreo de Madrid. Antonio estaba jubilado desde hacía dos años, y ambos decidieron que podían permitirse un apartamento céntrico en la capital para disfrutar de Madrid y su vida de ocio. Antonio era maestro, de lengua y literatura españolas, y disfrutaba de su misión docente en cualquier ocasión que se le presentara en la extraña tranquilidad de su jubilación.
Antonio no contestaba. Desde hacía cuatro horas no contestaba llamadas ni mensajes. Antonio había tomado la presidencia de la Comunidad y todos los vecinos lo conocían. Raquel, en cambio, estaba a la sombra de su marido, y esta era la primera crisis que tenía que gestionar como "presidenta en funciones".
Salió al rellano del primero, en zapatillas de estar por casa, y con móvil y libretas en la mano.
- Hemos cortado el agua de la general para que no gotee. Hasta que no podamos cortar el agua del piso no la volveremos a encender.
Los policías la miraban con descrédito. El rellano de pronto se había llenado de gente. Aún no habían llamado a los bomberos, y, más bien, estaban allí a ver qué si alguno decía cuál debía ser el siguiente paso. Aquí no había porras ni persecuciones. No había cretinos ni ladrones, no había que rescatar a ninguna damisela en apuros, ni consolar a una mujer violada. Ni siquiera hacía falta uniforme y pistola. Solo tenían que marcar el maldito número: 080, y dejar que aquellos superhombres vinieran a tirar la puerta abajo.


viernes, 11 de julio de 2014

Marketing cinematográfico: Open Windows (Nacho Vigalondo)

"Las películas tienen que tener un elemento con el que poder promocionarse" Mariela Besuievsky, Tornasol Films

Desde que se produjo la subida de los precios de la entrada de cine por la radical subida del IVA (ahora al 21%), la asistencia a las salas de cine se ha desplomado (-15,4% de 2012 a 2013 según la entidad europea International Union of Cinemas). Dos "Fiestas del Cine" y muchos "Miércoles al cine después", la comedia española Ocho apellidos vascos ha dado la sorpresa en las taquillas este 2014 con nada menos que 8.659.783 de espectadores, superando al éxito de 2012, Lo imposible (6.018.350 espectadores) y al clásico de Amenábar Los otros (6.410.461 espectadores, la película más taquillera hasta 2014 del cine español). 

Nacho Vigalondo estrena Open Windows en España en pleno mes de julio en 166 salas (4 de ellas en VOS) en el territorio español... ¿Qué elementos conjuga su película para llevar al espectador a la sala? ¿Podrá superar el reto de estrenar una película en verano en nuestro país?

El marketing cinematográfico de Open Windows

1) NACHO VIGALONDO. En mayúsculas.

El director cántabro bebe de influencias de grandes nombres de la historia del cine como el maestro del suspense Alfred Hitchcock y el rrompedor Brian de Palma.
Nacho Vigalondo es en sí mismo una marca personal que se asocia a un tipo de género concreto en el panorama del cine español.
El director -marca es una fórmula que funciona en el cine español. Y tenemos sobrados ejemplos de ello (Pedro Almodóvar, Bigas Luna, Bayona, Amenábar, Álex De la Iglesia, Isabel Coixet...). Ir a ver un film de estos directores nos ubica dentro de una esfera personal y definida en la que sabemos a "qué mundos" pretende trasladarnos cada director...

2) Es Sasha Grey. Y lo sabes. 
Si el cine que propone Vigalondo es transgresor, la ex actriz porno Sasha Grey pretende salirse de los esquemas pasándose al "otro lado del cine". Sasha Grey es otro de los principales reclamos de la película. Aunque el director confiesa que el papel no estaba planeado para ella, es un valor añadido a la película: morbo, o redescubrir las dotes interpretativas de la actriz son otros de los reclamos de Open Windows, un film que reinventa el voyeurismo hitchcockiano en la era de internet.



3) Innovador en la forma
La acción en Open Windows transcurre marcada por las pantallas. Pantallas que se superponen. Pantallas que invaden nuestro día a día. Pantallas para una atención dispersa. Una navegación por ventanas.
Nacho Vigalondo nos propone un ejercicio de estilo en el que la forma  prima sobre el contenido y la trama.

Vivimos rodeados de cámaras y geolocalizados. Es nuestra realidad, y la que pretende plasmar Vigalondo. Cámaras de vigilancia y cámaras en los teléfonos móviles, webcams y videoconferencias. Cámaras que nos privan de privacidad. Cámaras que controlan cada uno de nuestros movimientos... El film promete: las imágenes que el espectador ve en pantalla pertenecen a multicámaras, situadas en distintos lugares y reunidas en un punto virtual.
La web es el nuevo espacio voyeurista con el que el director reinventa el clásico de Hitchcock Rear Window (Ventana indiscreta, 1954) en nuestros días. Las cámaras que nos permiten acceso ilimitado y público a espacios privados e íntimos, que pasan incluso a formar parte de nuestra realidad...

Montaje vertiginoso y efectos especiales. Es otra de las características esenciales del film, que vapulea constantemente al espectador en su asiento. Que le cambia la perspectiva y el ángulo de la cámara. Que por primera vez parece que el mundo del cine puede ser en 360º, rompiendo dimensiones y perspectivas. Vigalondo se atreve a estampar al espectador con la realidad del simulacro de la pantalla del cine en un film experimental y postmoderno.

Tampoco debemos olvidar que el film es una reflexión sobre la identidad en la web. Una identidad que se conforma por un número de píxeles de determinadas características y una identidad que tanto se construye como se desintegra...

4) Lo conocemos como Frodo.
Sí, Elijah Wood ya ha interpretado varios papeles desde que encarnara al hobbit protagonista en la saga El Señor de los Anillos, pero para el público seguirá siendo Frodo, una entrañable cara hollywoodiense, conocida y que derrocha simpatía; que por segunda vez se pone en manos de un director español (tras Los crímenes de Oxford (Álex de la Iglesia 2007))...

5) La promoción en televisión y en los medios
- RTVE. El canal público apuesta por el fomento de la cultura y la cinematografía española, con una cuota de pantalla del 7%.
Días de Cine (2/7/2014) se dirige a un espectador cinéfilo (al menos un poco) que ya siente curiosidad por la película.
- La principal fuente promocional viene de A Tres Media. El hormiguero (Antena 3) acogió a los dos protagonistas un par de días antes de su estreno (1/7/2014) con nada menos que 2 millones de espectadores (12,5% de la cuota total de pantalla) y que se dirige a un público más amplio y diverso, que quizás no ha sido alcanzado aún por todos los elementos promocionales anteriores...



6) La premiere tradicional en Callao (Madrid)
La Gran Vía y la noche madrileña se dan cita en el estreno en la alfombra roja madrileña. Un entorno rodeado de actores, directores, productores y muchas ganas de cine. Sin duda estos eventos son un reclamo de repercusión mediática....

7) Su tráiler
https://www.youtube.com/watch?v=KYp6Ee_fgik






¿Será suficiente este marketing cinematográfico en España? Su estreno en nuestro territorio ha sido discreto (11º puesto en taquilla en el fin de semana de su estreno), muy por debajo del estreno internacional.
¿Qué pasará después del primer "Miércoles al cine" desde su estreno? ¿Es un film para cinéfilos? ¿Es el verano una mala época para los estrenos de cine? ¿Cambiarían las cifras si computaran los espectadores que han visto la película de Vigalondo online? 





martes, 8 de julio de 2014

Last goodbyes

She couldn't utter a word. Laying in her hospital bed, she could see, around her, all of her family was there.
He wouldn't hear. So she'll have to speak up, louder, and make him confortably read her lips while talking, so that either reading her lips, or hearing her distant voice, he could make out her words...

He stepped forward, and came to hold her hand.
She kissed his cheek gently, as she had been doing over the last fifty years.
- You came... - she whispered, holding her last breath. He moved closer and smiled. She let her head slide back, reconforted- you came here... today- He nodded.
- Today, my darling, after so many years.
She could feel the wedding ring aching at the compass of her resisting blood pressure. He held her hand. She was trembling. Her skin was tight yet wrinkled.
-I'm here, my dear- she whispered- I'm here for as long as it takes.
With all this memories. Of you and me. Of a lifetime.
He came closer to hear her.
-I'm here- he said, and kissed her forehead.
- This time it's another war, that will keep us apart. But it wasn't for the shooting across the vast fields of Andalucia... - she recovered small flashes of memory- democracy. You remember that day?

He nodded, again, in silence.

-It was a rainy day and Alfonsito had died during childbirth. The disorden in our attic. That smell of wet wood. The dust in your shoes, my darling, for as long as my memory recalls...
She stopped.
-Where are the pills, my dear? Did you forget to take them?
He sat close, and gently put his hands over her eyes and said: No pills today, Antonia.
- It's cold again. Did you forget to close the top window?

At the sides of the room, the four children of the couple held their tears. It was the last goodbye.

- I love you!- she cried, and while he hug her intensely, her heart stopped beating.

domingo, 29 de junio de 2014

El color en el cine: "El curioso caso de Benjamin Button"

E
l color nace fruto de la sensibilidad del ojo, de la reacción de la retina a la luz que determina los colores. También se debe a la acción pasajera de cuerpos incoloros, transparentes, traslúcidos y opacos sobre la luz y la imagen luminosa.
“El color es una emisión de energía dentro de frecuencias bien precisas” (Euler)
Todas las cosas visibles se distinguen y se hacen deseables a través del color (…)” Colbert (1671)
Es cierta la cita de Colbert. Todo lo que observamos a nuestro alrededor desprende color: la hierba, los edificios, las banderas, los cuadros, un jardín… incluso nuestra forma de vestir emite colores que evocan sensaciones. “Vemos colores cálidos y fríos, susurrantes y chillones, afilados y embotados, livianos y pesados, tristes y alegres, estáticos y dinámicos, indómitos y sumisos (…)” Kepes (1976). Más allá del componente biológico que determina nuestra percepción de los colores, existe también un componente psicológico que condiciona nuestra interpretación de los mismos.
A lo largo de la historia, podemos ver cómo se van incorporando los distintos colores que hoy conocemos: las tonalidades azules brotan en el corazón de la latinidad occidental, el color azafrán surge a raíz de los tintes rojos, ya que la calidad del producto busca colores más densos y más cálidos (azafrán, carmesí…). El amarillo y anaranjado surgen en la fabricación masiva de colorantes para la producción de explosivos…
 El color nace con el descubrimiento gradual de los colores a la anilina, cuya producción industrial se dio masivamente en el S. XIX, y que desde entonces marca el signo del color. El mayor esfuerzo de la química industrial fue el de producir tintes acordes con la escala de colores que el ojo y el gusto seleccionaban. Cuando la gente comenzó a ver y usar colores diferentes, comenzó también a pensar en forma diferente. La producción industrial del color corresponde especialmente a las áreas continentales de Europa (particularmente Alemania, ya que Inglaterra importaba tintes a las colonias).
El blanco higiénico del S.XVIII refleja la limpieza de una segunda piel. También está presente en la recuperación del neoclasicismo en la arquitectura: el blanco invade las ciudades el S. XVIII- S.XIX.
La guerra como protagonista de la historia también marca la definición de una serie de colores: los soldados buscaban hacerse invisibles entre el paisaje, un camaleonismo. El verde militar se utilizaba para cumplir este objetivo en las zonas de batalla, en los prados…
En la actualidad, el color participa en el proceso de identificación en distintos ámbitos: los colores de moda, de la patria, de la pintura o del arte. También existen colores asociados por convicción social: el blanco representa la paz, el negro el luto, el azul para los niños y el rosa para las niñas…

El color en el cine. Una secuencia de "El curioso caso de Benjamin Button":


He seleccionado una secuencia dentro de la película “El curioso caso de Benjamin Button” que abarca tonalidades amarillas, azafrán y anaranjadas contrastando con un esquema de color de tonalidades azules y colores fríos como el gris. Este contraste se denomina polaridad siendo el amarillo el color más polar y el azul el menos polar.
Estos dos colores principales se ubican dentro de lo que denominamos “colores primarios”. A partir de ellos se desarrollan el resto de distintos colores. Se trata de dos colores cuyos significados son opuestos: el amarillo es un color cálido, y por ello se utiliza en la escena en la que los protagonistas están en la cama. Tanto las sábanas como las telas que los rodean son de tonalidades azafrán, la luz en los rostros impacta directamente, la entrada de rayos de sol por una ventana al fondo de la imagen en la esquina izquierda… La calidez del color analizada dentro del contexto de la película se puede entender como la seguridad de la relación, como el momento que ambos personajes viven. También contrasta con la tormenta que está teniendo lugar fuera de la casa. El amarillo del interior crea una atmósfera de protección, de seguridad, de confianza, de cercanía.
Tras la calidez de esta escena se nos propone un contraste radical: nos ubicamos en el interior de un hospital, en tonos azules muy fríos. Kandinsky (1983) define el color en función de cuatro atributos: cálido- frío, claro- oscuro. La tendencia hacia el amarillo o el azul determina la propiedad térmica.
 La mezcla de azules y grises en esta escena se expone en oposición a la anterior: si antes todo era felicidad y amor, ahora solo queda tristeza y muerte, para ello se vale de la confrontación amarillo- azul.
Si nos fijamos detenidamente en la imagen, las cortinas de la habitación que en la escena anterior eran amarillas y transmitían calidez, ahora son azules y muestran desesperanza y dolor.  Encuadran a la anciana protagonista en la camilla y localizan el punto de vista en ella evocando así sentimientos de sufrimiento transmitidos por el color. El azul entendido como el color menos polar se asocia a las sombras, a la oscuridad, a la debilidad. La luz es tenue, débil, propiciando el denominado “efecto Purkinje”: ante una luz débil, se resaltan más los azules ya que en la sensación visual intervienen los bastones, más sensibles a las longitudes de onda cortas.

También recurre al contraste de los mismos colores posteriormente. La casa en la que habitan los protagonistas está pintada de amarillo azafrán y las luces y objetos también están acorde con esta tonalidad. Las escenas en el interior de la casa muestran una vez más la prosperidad de los personajes. A continuación choca el espectador de nuevo con azules en una piscina. Esta vez no son azules apagados, sino más bien celestes combinados con blanco y gris, pero el efecto que crea es el mismo: frialdad. El recorrido con la mirada de la protagonista por el agua en ligero movimiento, la penetración del intenso azul celeste en la retina del espectador nos anticipa las lágrimas. Cuando ella llora, se la enfoca en un contrapicado que deja ver un fondo de intenso azul celeste.

miércoles, 25 de junio de 2014

In this wild world

Because we are lost, thrown into the immensity of this world among old and new stuff, amongst all kinds of different people.
We are mere beings, populating this planet that is too tired of existing.
We are small and insignificant, temporary and replaceable.

But sometimes we find that halo of hope. A light that illuminates that squared meter in which we belong.
And we find small things that count big. Temporary things that become neverending.
We find reasons to believe that everyday (any day) can be extraordinary...

jueves, 19 de junio de 2014

Olmo 32

Las farolas aún no se apagaban, y la calle estaba en ese anochecer tardío característico de los primeros días de verano en junio. Hacía calor. Tenían las ventanas abiertas y se oía el murmullo constante del ajetreo de las gentes, el discreto clinclineo de las jarras de cerveza en las mesas de los bares, las conversaciones intrascendentes.
Ella se acercó a la ventana, arrastrado su pierna amoratada, para respirar el aire fresco de la noche. Los vió.

Una pareja que estaba en el portal de la calle del Olmo. Olmo, 32. La chica bailaba y se contoneaba hacia el portal y el chico la seguía, balanceando un casco de moto en el brazo, como queriendo seguirla sin querer. Ella se detuvo en el portal.

Había acabado de fregar y se acercó a ella.
- ¿Qué haces?
- Hay una pareja abajo...
Él también miró.
- ¿y qué haces?
Repitió.
- Jugar. Juego a inventarme su historia por sus gestos, por cómo se acercan el uno al otro, por cómo se miran, por su ropa.
La besó en la mejilla y acercó dos sillas, para sentarse a seguir observando.

La pareja seguía allí. Ella se acercaba sigilosa, a la comisura de los labios de él. Los bordeaba y le susurraba algo al oído. Él sonreía y la abrazaba por la cintura, buscando besarla. Ella evitaba su boca y la buscaba.

-Están jugando.
- ¿Es una ruptura? ¿Es una pareja que está volviendo a verse a ver si pueden recomponer las cosas?
- Es una de las primeras citas. Aún no se han besado.

Se acercan al portal. Ella coge su llave y abre. Las luces del pasillo de encienden. Él se acerca y la besa en el escalón entre la calle y el portal, ella en el escalón superior, él abajo. La luz del pasillo se apaga.

- ¡Que entran que entran!
- ¡Maldita luz! ¡A ver si baja algún vecino a sacar la basura o algo! ¡Que nos lo vamos a perder!

La luz se enciende de nuevo. Él sale del portal y ella entra, sola, como para subir a casa.

-¡¿Qué nos hemos perdido?! ¿Por qué se va?
- Tengo ganas de gritarle y decirle que le diga que la quiere. Que siempre la ha querido.
- ¡Pero si es una primera cita! ¿Cómo le va a decir que la quiere! ¡Se va a asustar!
- Son una pareja que ha roto. Tiene que decirle que la quiere. ¡Si no no se van a arreglar nunca! Seguro que cuando estaban juntos no se lo decía...

El chico espera fuera, en la calle. Se mueve despacio, hacia abajo de la calle, y luego hacia arriba. Se sienta en una moto mirando el teléfono. Se enciende la luz del pasillo otra vez. Una señora mayor saca su bolsa de basura violeta. La sigue la chica. Sale, él la abraza, se besan y vuelve a entrar, sola en casa. Él se pone el casco de la moto. Pasa una pierna y se sienta en la moto. Se abrocha el casco.
Se enciende una luz en el 3ºB.

- Estas cosas nunca acaban como deberían. Ya se va. ¡Qué pena!
-¿Crees que volverá?
-Quizás...


La coronación de Felipe VI...

Versión ficción americana de la coronación Felipe VI:
ESCENA 7. Dentro del Congreso de los Diputados. El Pleno del Congreso está lleno de políticos de las distintas ideologías. Nadie ha querido perderse este momento estelar en el que el príncipe Felipe se va a convertir en Rey de España tras la proclamación de su discurso. Alegría y júbilo. La futura reina sentada justo detrás del nuevo rey. Cruza sus delgadas piernas y acerca la mano a tocar cariñosamente el pelo de la mayor de sus hijas, sentadas, por altura, a la izquierda de la Reina. Leonor mira curiosa al "público" (los diputados), Sofía se muerde el dedo pulgar. 
El rey está de pie en un púlpito. Lee su discurso, en un atril, dirigiéndose a la sala. Para un momento. Silencio. 
FELIPE- Doy gracias a todas las instituciones que han decidido ponerme hoy aquí. (Coge el papel con el discurso del atril y lo hace una bola. La lanza hacia el Congreso). Pero creo que hoy España necesita que las cosas se hagan de otra manera. (Se oyen murmullos de sorpresa en la sala. Letizia se levanta se su silla y se acerca al púlpito y entrelaza su mano con la de Felipe). Hoy creo en una España libre y democrática, y por ello, aquí, en nuestra institución más representativa, proclamo un referéndum.
(La sala se agita con un grito de asombro)
Sí, señores parlamentarios. Han oído bien. Un referéndum. En el que los ciudadanos puedan decidir si quiere que se yo u otro el que siga velando por el pueblo español como jefe de Estado. 


(En una sala contigua, los asesores de comunicación de la Casa Real se miran, atónitos. Uno mira al otro y asiente. Sonríe).

Por ello hoy, hoy invito al pueblo español a que decida si quiere que sea yo, u otro, el máximo representante del Estado Español.

El Congreso se remueve en sus asientos. Los Diputados parecen no dar crédito a lo que acaban de oír.  Aparecen activistas de torso descubierto y portando banderas monárquicas (España con la cara de Felipe de Borbón) en las últimas filas de la sala. La Infanta Sofía se urga la nariz y se saca un moco. La ex- Reina Sofía se saca un selfie con Rajoy. Aznar abraza a Zapatero. Murmullos.