lunes, 20 de mayo de 2024

Diques de contención


 A veces, es difícil ser barrera. Contener las olas. Las mareas altas que vienen a arrollarnos. Pero el dique se mantiene, se enraíza más aún, agarrándose a la tierra con sus raíces de cemento. Con sus cimientos. Con toda la fuerza de lo que le ha costado construirse.

Huele a salitre y a humedad tras los naufragios de una tormenta. El aire gélido arrulla antes de la llegada de la calma. Pero el dique resiste. Firme. A la espera de un amanecer tras la tormenta. Porque siempre, tras la oscuridad, nos ilumina y calienta el primer rayo de sol.

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