Fue con el movimiento brusco del televisor
o con el armario vacío de su lado
el olor a nostalgia de la cama vacía
del frío del invierno
cuando reconquistó esa frase:
El tiempo
nunca se detiene.
Y de tantos atardeceres
no quedaba nada más
que unos recuerdos empapados en lágrimas
embalados al vacío
esperando que de nuevo
el tiempo pase por ellos.
Nunca supo si abrazarse al vacío
o a la memoria tardía
de todo lo que ahora duele.
El frío
que se cuela por cualquier rendija
Los pies que danzan entre escombros,
la mirada vacía.
Fue la llegada del iniverno
o el silencio
o que supo
que aquel iba a ser el último día.
Porque seguramente lo habría vivido diferente
Día -1.
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