Siempre habrá alguien en chándal, que pasee a un bulldog, igual que siempre habrá alguien que le agarre la correa a algún perro bonito.
En alguna llanura los jóvenes siguen intentando patinar y en algún banco, una pareja adolescente se demuestra con besos lo que los labios callan.
En algún lugar hay selva y sombra y un lector solitario se ensimisma en su libro mientras las horas pasan.
Un carrito de bebé.
Una pareja de ancianos.
Unas fotos de boda amarillas y naranjas y rosas al atardecer de un día cualquiera de noviembre.
A veces, no pasa nada. Simplemente no pasa nada, más que la vida, delante de nuestros ojos...
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