El tiempo se detiene, y Benavente nos recuerda que, de vez en cuando, no hace falta más que una bocanada de felicidad para mantenernos vivos.
miércoles, 19 de junio de 2013
Benavente
Era una imagen simple: Plaza de Jacinto Benavente. 20:00. Mes de junio. Un aire azotaba Madrid en un verano entre nubes que copaban un cielo azul oscuro. Una pareja sentada en una terraza. Una pareja de unos ochentaytantos noventa. Dos copas de cristal rebosan helado. El aire balancea el cabello blanco corto de ella. A él se le resbalan las gafas por la esfinge de la nariz mientras se relame y busca bajo la nata más helado. Ella es menuda y la copa ocupa todas sus manos. No hablan. Pero tampoco es necesario, el aire desprende cariño, te quieros silenciosos que ocultan historias pasadas, momentos compartidos, secretos al unísono.
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