No hablemos de política.
Hoy las cajas de cartón colapsan las papeleras de reciclaje azul. Las sonrisas inundan calles y parques de Madrid. El frío apenas se siente porque los rayos de sol alumbran hasta los lugares más recónditos y sombríos.
Jugar. A veces nos olvidamos de la ilusión al desgarrar con furia los regalos que yacen bajo el árbol. Nos olvidamos de aquella pervertida inocencia de creer en unos seres maravillosos que desfilan por treinta ciudades españolas a la misma vez y que van a todas las casas de todos los niños españoles y, cuidadosamente, depositan los regalos en silencio a cambio de unos pocos dulces.
Soñar parece tan fácil... Construir castillos e historias, princesas insalvables, mundos de buenos y malos, curas a todo tipo de enfermedad y maleficio, felicidad tan solo al alcance de la imaginación...
Deberíamos aprender de los más pequeños...
Que el chocolate sea el antídoto
Que la risa venza obstáculos
Que los ojos no dejen de brillar, que los problemas se borren tras las lágrimas
Que los lazos vuelen, que las melenas se alboroten y se despeinen
Que lo "correcto" sea que la nata se asome a borbotones de los labios
Que se encienda una estrella, por tí, por mí...

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