martes, 11 de septiembre de 2018
El cielo a nuestros pies
Qué caprichoso ha llegado el otoño,
las lluvias nocturnas que irrumpen a través de las ventanas,
la noche cerrada al coger el metro
el fresco al compás de los pasos que buscan el cobijo de una boca de metro.
Caen las hojas de los árboles, contra el césped, cubriendo el suelo de un manto marrón crujiente.
Y sobre el cielo, las nubes se deslizan en una desacompasada danza.
La luz se cuela, arrojando matices de color sobre el color teja, entre los cristales, contra los blancos de las fachadas, a través de una copa.
Y entre tanto, los sueños vuelan, descuidados, desvelando la llegada de un otoño que nunca debería llegar a su fin.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario