domingo, 13 de octubre de 2013

Ventanas

Mi abuela siempre mira a través de esa ventana.
Cuando se acerca el día del Pilar, la casa se llena de familiares que, como cada año, acudimos a visitar a mi tía Pilar por su santo.
Ella se pone muy contenta con la algarabía, con la gente "de fuera" que siempre trae noticias y novedades.
Sin embargo, cuando nos vamos, se acerca con su sillón de orejas a la ventana de nuevo.

Desde esa ventana mira la plaza. Esa plaza que ha contemplado desde hace 60 años, cuando decidió emprender una vida común con "Antoñito".
Esa ventana siempre está abierta. A veces hace calor, otras, la lluvia se cuela y alcanza a mojar el suelo de parquet, y otras, como hoy, el cielo está gris.
El cielo está gris porque se avecina la llegada del invierno, el frío del otoño tardío que llega con el paso de cada año.

Y ella se sienta allí, mientras mi abuelo duerme. En esa ventana, a ver cómo pasa la gente, las nubes, el tiempo...

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